Las nueve regiones · Tohoku
Tohoku · 東北
El norte de Honshu está a hora y media de Tokio en shinkansen y lo visita una fracción de la gente que va a Kioto. Montaña, aguas termales escondidas y una cocina que casi nadie conoce fuera de Japón.
No te lo pierdas
Tohoku son seis prefecturas —Aomori, Akita, Iwate, Miyagi, Yamagata y Fukushima— y ocupa todo el norte de la isla principal.
Es la región rural de Japón: montaña, arrozales, pueblos pequeños y nieve durante medio año. Aquí no hay ciudades enormes salvo Sendai, y eso significa que se viaja con calma, se come muy bien y no hay que pelearse con nadie por una foto.
También es la región de los inviernos duros, y eso ha moldeado su cocina: platos calientes, fermentados y contundentes, pensados para aguantar el frío. Muchos no se encuentran en ningún otro sitio del país.
Qué ver
Tohoku se recorre de sur a norte por la línea del shinkansen, y casi todo cuelga de ella.
La única ciudad grande de la región y la puerta de entrada. La llaman la ciudad de los árboles por sus avenidas arboladas. Es donde se come el gyutan, y desde aquí salen todos los trenes hacia el resto de Tohoku.
Una bahía salpicada de islotes cubiertos de pinos, considerada desde hace siglos una de las tres vistas más bonitas de Japón. Se recorre en barco y se come ostra, que aquí es de las mejores del país.
Ciudad portuaria famosa por su festival de agosto. Aunque no vayas en fecha, el museo Nebuta guarda las carrozas reales a tamaño completo. Cerca está el lago Towada y el desfiladero de Oirase.
Calles de arquitectura Meiji, un río que cruza el centro y montañas al fondo. Es la capital japonesa de los fideos: tiene tres platos propios y ninguno se parece al otro.
Un pueblo termal de casas de madera de tres y cuatro plantas a los dos lados de un río, iluminado con farolas de gas. En invierno, con nieve, es de las estampas más fotografiadas de Japón.
Un castillo rodeado de más de dos mil cerezos que en primavera cubren el foso de pétalos. Y la capital de la manzana japonesa: aquí se cultiva la Fuji y hay sidrerías que se pueden visitar.
Qué es de aquí
La cocina de Tohoku es de invierno largo: caliente, fermentada y de raciones que llenan.
Lengua de ternera cortada gruesa y hecha a la brasa, con arroz y sopa de rabo. Suena fuerte y no lo es: sale tierna y con una textura que no se parece a nada. Nació en Sendai después de la guerra y hoy hay más de treinta casas especializadas solo en la ciudad.
El wanko soba es un juego: te van poniendo cuencos diminutos sin parar hasta que tapas el tuyo, y el récord pasa de doscientos. El jajamen son fideos planos con pasta de miso que al final se mezclan con sopa de huevo. Y el reimen son fideos fríos y transparentes con kimchi, de origen coreano.
De Akita. Arroz machacado y moldeado alrededor de un palo de cedro, tostado al fuego y luego cocido en una olla con pollo y verduras. Es el plato del invierno de la región.
Su nombre significa «estofado de fresa» y no lleva fresa. Es una sopa de erizo de mar y oreja de mar de Aomori: le pusieron ese nombre porque el erizo flotando en el caldo lechoso recuerda a una fresa silvestre.
Pasta de soja verde machacada sobre pastelitos de arroz. Es de un verde chillón y sabe a legumbre dulce: raro la primera vez y adictivo a la segunda. El dulce típico de Sendai.
Tohoku tiene el mejor arroz de Japón y por tanto algunos de los mejores sakes: Akita y Yamagata compiten por el título. Y las kokeshi, esas muñecas de madera cilíndricas sin brazos ni piernas, nacieron en los pueblos termales de esta región.
Lo que casi nadie sabe
En la montaña de Zao, el viento cargado de humedad congela los abetos capa sobre capa hasta cubrirlos del todo. El resultado son bultos blancos de varios metros que los japoneses llaman juhyō, «árboles de hielo», y que de noche se iluminan.
Se ven de enero a principios de marzo, y se sube en telecabina.
En una sola semana de agosto coinciden el Nebuta de Aomori, el Kanto de Akita —donde equilibran pértigas de varios metros llenas de faroles— y el Tanabata de Sendai. Están a un tren de distancia unos de otros.
Es la única semana del año en que Tohoku se llena, así que el alojamiento hay que cerrarlo con muchos meses.
Cuándo ir
Tohoku va un mes por detrás del resto de Japón: los cerezos llegan a finales de abril y el otoño empieza antes.
Los cerezos de Hirosaki, a finales de abril, cuando en Tokio ya se han caído. Es la manera de ver la floración sin la temporada alta ni los precios.
La semana de los grandes festivales, a principios de agosto. Y un calor mucho más llevadero que el del sur del país.
Temporada altaEl momiji baja desde aquí hacia el sur, así que Tohoku lo tiene antes que nadie. El desfiladero de Oirase en octubre es de las mejores caminatas del país.
Nieve abundante, aguas termales humeando y los monstruos de hielo de Zao. Frío serio y algunos accesos cortados, pero es cuando la región está más bonita.
Cómo se llega y cómo se recorre
Sendai está a hora y media de Tokio. Es la región lejana más fácil de alcanzar de todo Japón.
La línea Tohoku Shinkansen sube desde Tokio pasando por Fukushima, Sendai, Morioka y Shin-Aomori. De ella salen dos ramales: uno hacia Akita y otro hacia Yamagata, así que las seis prefecturas están conectadas sin salir del tren.
Lo que no llega en tren es el interior: los pueblos termales, los lagos y los senderos piden autobús o coche. Ginzan Onsen, por ejemplo, es tren hasta Ōishida y luego autobús.
A diferencia de Hokkaido, en Tohoku todo se mueve en tren y los trayectos son largos. Si vas a subir hasta Aomori y bajar, o a encadenar varias prefecturas, la cuenta empieza a salir.
Y existe un pase regional de JR East para Tohoku que cubre la zona por bastante menos que el nacional. Haz la cuenta con tu ruta antes de decidir.
Sobre los datos de esta página. Los tiempos de tren están verificados en agosto de 2026 y cambian con los horarios: confírmalos antes de reservar.
Las fechas de los festivales de agosto son fijas, pero el alojamiento en esas ciudades se agota con muchos meses de antelación. Si vas por ellos, esa es la primera reserva que hay que hacer.
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