Las nueve regiones · Hokkaido
Hokkaido · 北海道
La isla del norte es lo menos parecido al resto de Japón que vas a encontrar: campos abiertos, volcanes humeantes y la mejor mesa del país.
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Hokkaido es la prefectura más grande de Japón y la que menos gente tiene. Eso se nota en todo.
Se colonizó tarde, en el siglo XIX, así que no vas a encontrar los templos milenarios ni los barrios de madera de Kioto. Lo que hay es otra cosa: carreteras rectas entre campos, granjas, montañas con nieve medio año y pueblos pequeños junto al mar. Se parece más a Canadá que al resto del país, y esa es justamente la gracia.
También es la despensa de Japón. Está rodeada de mar por tres lados y tiene la mejor tierra de cultivo del archipiélago, así que aquí se come distinto y se come mejor. Mucha gente vuelve hablando solo de eso.
Qué ver
Hokkaido es enorme y no se abarca. Estos cinco son la columna vertebral de cualquier ruta por la isla.
La capital, y la única ciudad grande. Calles anchas en cuadrícula, poco japonesa a primera vista, con el parque Odori cruzándola por el medio y Susukino como barrio de noche. Aquí se come el ramen de miso y se bebe la cerveza que lleva su nombre. En febrero, el Festival de la Nieve.
Un canal bordeado de almacenes de piedra del siglo XIX, talleres de vidrio soplado y algunas de las mejores barras de sushi del norte. Es la excursión de medio día que hace todo el mundo, y merece la pena.
El puerto por el que Japón se abrió al mundo, y donde te deja el tren. Mercado de la mañana con calamar vivo, un fuerte con forma de estrella que se llena de cerezos en mayo, y una vista nocturna desde el monte que se cuenta entre las más famosas del país.
Las colinas del interior. En julio son campos de lavanda hasta donde alcanza la vista; el resto del año, ondulaciones verdes o nevadas con árboles solitarios que salen en las postales. Es la imagen que la gente tiene de Hokkaido sin saber cómo se llama.
El balneario más famoso del norte, pegado al Jigokudani, el «valle del infierno»: un cráter que humea, burbujea y huele a azufre. Se pasea por pasarelas entre el vapor y luego uno se mete en el agua caliente.
Qué es de aquí
A Hokkaido le llaman el reino de la comida, y no es un eslogan de folleto.
Sapporo inventó el ramen de miso: caldo denso, maíz dulce y una pastilla de mantequilla derritiéndose encima. Hakodate hace el de sal, claro y delicado, justo lo contrario. Y Asahikawa el de soja, con doble caldo de cerdo y marisco. Se llaman los tres grandes y cada ciudad defiende el suyo.
Cordero a la brasa sobre una plancha con forma de cúpula, para que el jugo resbale hacia las verduras del borde. Es el plato de la isla, y en ningún otro sitio de Japón se come cordero de esta manera.
Nació en Sapporo y no se parece al curry japonés espeso: es un caldo especiado y picante, con las verduras enteras dentro y el arroz aparte. En invierno se entiende sola.
Cangrejo, erizo y huevas de salmón, servidos sobre cuencos de arroz que se comen a media mañana en los mercados. Y una cosa que suena rara dicha de Japón: aquí hay vacas, así que la leche, los quesos y sobre todo los helados son de otro nivel.
Otaru vive del vidrio soplado desde que dejó de fabricar boyas de pesca, y sus talleres se pueden visitar. Asahikawa es la capital japonesa del mueble de madera, con una tradición de ebanistería que se exporta a medio mundo.
Lo que casi nadie sabe
En el resto de Japón, ver los cerezos es sentarse en una manta con una caja de comida. En Hokkaido se monta una parrilla en el parque y se hace jingisukan debajo de los cerezos, con el humo subiendo entre las ramas.
Hay parques que alquilan el equipo, así que se puede hacer sin llevar nada.
El de Asahikawa flota bajo una película de aceite. No es descuido ni exceso de grasa: está puesta a propósito para que el caldo no se enfríe.
Asahikawa es una de las ciudades más frías de Japón, y un ramen normal se templa antes de que te lo acabes.
Cuándo ir
Los cerezos llegan a finales de abril o en mayo, cuando en Kioto ya no queda un pétalo. Y la temporada fuerte es el invierno.
Los cerezos, un mes más tarde que en el resto de Japón. El fuerte de Hakodate es el sitio clásico para verlos. Todavía fresco, y con muy poca gente.
Lavanda en Furano y un verano fresco y seco, lo contrario del calor asfixiante del resto del país. Si viajas en agosto y no aguantas la humedad, esta es la salida.
Temporada altaEl momiji empieza aquí antes que en ningún sitio, ya a mediados de septiembre en la montaña. Es la estación más tranquila y una de las más bonitas.
La nieve que hace famosa a la isla, el esquí de Niseko y el Festival de la Nieve en febrero. Frío de verdad y días cortos: hay que ir preparado.
Temporada altaCómo se llega
Y no va a llegar hasta alrededor de 2038.
La línea del norte termina en Shin-Hakodate-Hokuto, a unas cuatro horas de Tokio. Desde ahí, para llegar a Sapporo hay que coger un tren limitado de tres horas y media más: ocho horas en total contando el transbordo.
Por eso casi todo el mundo vuela: hora y media desde Tokio, y hay vuelos desde casi cualquier ciudad grande. El tren tiene sentido si vas a Hakodate, o si te apetece el viaje en sí: se cruza el mar por un túnel submarino de casi 54 kilómetros.
Si vuelas a Sapporo y te mueves por la isla, el pase nacional no pinta nada: no cubre el vuelo y los trayectos internos son cortos.
Lo que sí existe es un pase regional de JR Hokkaido, que cuesta una fracción del nacional y cubre la isla entera. Haz la cuenta con tu ruta antes de comprar nada.
Cómo moverse por dentro
De Sapporo a Hakodate hay tres horas y media de tren. A Furano, dos. Al parque de Shiretoko, en el extremo este, más de seis. Hokkaido es del tamaño de Austria y tiene una fracción de sus trenes.
Por eso mucha gente alquila coche, sobre todo para el centro y el este. Con tren se llega bien a Sapporo, Otaru, Hakodate, Asahikawa y Furano; para lo demás, o hay autobús o hay volante.
Sobre los datos de esta página. Los tiempos y trayectos están verificados en agosto de 2026 y cambian con los horarios: confírmalos antes de reservar.
La llegada del shinkansen a Sapporo es la fecha prevista oficialmente, y en obras de esta escala las previsiones se mueven. Lo que no se mueve es que hoy hay que hacer transbordo.
Y con tus fechas
Nos cuentas cuántos días tienes, con quién viajas y qué te apetece, y te devolvemos el viaje entero ordenado: qué ver cada día, en qué orden y cómo llegar, sin cruzar la isla dos veces.
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