Llegar y no hacer nada
Lunes 12 de octubre · ShinjukuHoy solo tenéis que llegar a un sitio y cenar cerca. El día entero cabe en dos trenes y diez minutos andando, y está pensado exactamente así.
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Monorraíl hasta Hamamatsucho y cambio a la línea Yamanote: todo señalizado en inglés y sin pasar por ninguna taquilla si lleváis la Suica en el móvil.
Veinte minutos de siesta como mucho: si os dormís ahora, mañana estaréis despiertos a las tres de la madrugada.
Un callejón de barras de seis asientos que es lo que queda del mercado negro de la posguerra: en cuatro metros cuadrados hay más Japón que en muchos sitios que veréis esta semana.
Shinjuku es la estación con más tránsito de pasajeros del mundo y tiene tantas salidas que equivocarse de una puede dejaros a un kilómetro largo del hotel, con la maleta y recién aterrizados. Antes de salir del andén, buscad el nombre de vuestra salida, no el número: los números cambian de criterio según el nivel y las líneas, los nombres no.
Muchos puestos de Omoide Yokocho solo aceptan efectivo. Sacad 5.000 ¥ sueltos en el cajero del aeropuerto, que es el más fácil de usar de todo el viaje.
Si en vez de faltaros energía os sobra, subid al Gobierno Metropolitano de Tokio: dos torres con mirador arriba, a quince minutos andando de la estación, abiertas hasta tarde, sin entrada y sin reserva. Se sube en ascensor directo y se baja cuando uno quiere. En un viaje donde casi todo lo alto se paga y se reserva con semanas, esto no es ni lo uno ni lo otro, y por eso encaja justo el día que llegáis sin fuerzas para decidir nada.